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God the psycho 16 marzo 2008

Posted by alquimista78 in Actualidad, Religión, Tradiciones.
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Pat Condell es un escritor, comediante, ateo, que con sus controversiales videos ha dado mucho que hablar. En este oportunidad les transcribo una traducción de uno de sus videos “God the psycho“.

Me ha llegado un email de alguien que me dijo: “Te deseo que encuentres a Dios en 2008”, lo que es un sentimiento muy positivo, y muchas gracias por eso.

Sin embargo, espero que estés equivocado, porque por lo que he oído acerca de Dios y la manera en la que le gusta hacer las cosas, y particularmente el tipo de gente que tiende a atraer, todas estas cosas se han combinado para hacerme desear que se mantenga lejos de mí tan humana, o inhumanamente, como le sea posible.

Estamos hablando, por supuesto, del dios del desierto, del dios de la muerte. Y sabemos que los tres dogmas del desierto son variaciones del mismo culto de la muerte. Y todos ellos adoran a este mismo dios de supuesto amor y misericordia benevolente, y supuestamente es por eso que se odian entre sí con tan violenta pasión. No sé, tendrías que preguntárselo a ellos.

Colectivamente, son conocidos como los hijos de Abraham, porque Abraham es el patriarca original del cual todos provienen. De hecho, sin la influencia de Abraham, existe la posibilidad de que ninguno de estos dogmas pudiera haber existido hoy, lo que me hace desear que haya alguna forma de que yo pudiera retroceder en el tiempo y darle un sermón severo: “Tú, estúpido idiota, -le diría- ¿no pudiste prever lo que sucedería? ¡Qué clase de profeta resultaste ser!”

Abraham es la persona que originalmente decidió que habría sólo un dios de allí en adelante. “Una medida para todos” -ese era el mensaje. Y esto tuvo un gran efecto devastador en la comunidad de los dioses de la época. Todos los dioses de los ríos, de las montañas y de los bosques, y demás, los pequeños dioses locales especializados que habían servido tan bien a la gente por generaciones, repentinamente se encontraron apretujados, o forzadamente amalgamados en un conglomerado elemental gigantesco, con control centralizado, un código moral estrecho, y venganza fanática en su corazón. Aún hoy, es una cuestión de debate si esta era la dirección correcta para la raza humana, en ese momento en particular. El debate continúa.

Apropiadamente, dadas las religiones que fundó, Abraham no se destacó particularmente por su estabilidad mental. Fue famosa su intención de matar a su propio hijo, porque oyó que Dios se lo había dicho. Afortunadamente, Dios intervino a último momento y detuvo su mano, demostrando qué dios justo y misericordioso es, si ignoramos el severo trauma sicológico que recién había infligido a esas dos desafortunadas personas, marcándolos de por vida, sin dudas. Pero eso es sólo parte de la maldición, ¿no es así?, para el Viejo Testamento. Todos terminan marcados -mental y físicamente. Difícilmente alguno salga entero. Miren el tratamiento que se les da a Adán y Eva, las primerísimas personas en el planeta. Fueron castigados por ser fieles a su naturaleza, la mismísima naturaleza que dios les dio. El sabía que eran curiosos, sabía que tenían que ser curiosos para sobrevivir, así que sabía que iban a comer esa manzana. Una persona cínica podría empezar a sospechar que Dios sólo nos creó, principalmente, para castigarnos.

Porque esta es la primera lección que aprendemos en el Génesis: que ser humano es un pecado. Fuimos castigados y echados del Paraíso por el pecado de ser fieles a nuestra naturaleza, pero nos recuperamos y empezamos a hacer la torre de Babel, porque queríamos llegar al Cielo y echar un vistazo. Eramos seres curiosos, haciendo lo que nos viene naturalmente, pero a Dios no le gustó demasiado, tampoco, así que nos castigó destruyendo nuestro lenguaje. Así que ahí estamos, hemos apenas leído una pocas páginas de la Biblia y ya hemos sufrido dos fuertísimos golpes de parte de nuestro amoroso y misericordioso dios. Poco después de esto, él inunda todo el planeta porque alguien lo debe haber mirado mal. Le avisa a una persona que construya un arca, porque obviamente no quiere eliminar a todos: de otra manera no habría quedado nadie a quien castigar.

Puedo entender que alguien lea la Biblia por placer, porque podría decirse que es un gran trabajo de literatura; ciertamente es un artefacto cultural interesante. Pero no es la palabra de Dios, y realmente es hora de que paremos de fingir que lo es, o aún que lo debería ser. Dios es el principal personaje del libro, y si lo lees, rápidamente verás esto. Tiene una personalidad interesante, si bien un poco cruelmente definida. Básicamente, es un intento de ponerle una cara humana a la fuerza creadora de la vida. Pero desafortunadamente, le hemos endilgado todos nuestros patéticos prejuicios, y lo hicimos demasiado humano para nuestro propio bien.

Porque una cosa de la que me he dado cuenta es que ser humano realmente sólo funciona para los humanos. No se transfiere, de ninguna manera, a los dioses. Los dioses humanos tienden a ser tercos, violentos e impredecibles, de una manera superficial y egoísta. Lo único ilimitado de ellos es su afán de sentirse ofendidos, como tantas de las almas sensibles que los adoran.

Pero si estás buscando ofensas, no busques más allá de la Biblia, seguramente uno de los libros más ofensivos que puedas leer. A menos que creas que los adúlteros deban ser matados, o que está bien vender a tu hija como esclava, o que cualquiera que trabaje el sábado debe ser apedreado hasta morir allí mismo. Quizás te sientas bien con todo eso, o con el hecho de que Dios repetidamente aboga por los asesinatos en masa. De acuerdo, él no menciona específicamente bombas de racimo o misiles crucero, pero sin dudas es allí en donde el fino arte de la interpretación bíblica entra en escena. Estos tipos tienen unos antecedentes que harían que Saddam pareciera Gandhi. En Deuteronomio 13, de acuerdo con Dios, si oyes de una ciudad en la que adoran a otro dios, debes matar a todos los de esa ciudad: hombres, mujeres, niños, bebés, aún el ganado. Y luego debes incendiar esa ciudad hasta sus cimientos. Oh, y de paso, “no matarás”.

Así que espero que puedas ver por qué es que tengo problemas para aceptar a este dios del desierto, este dios de muerte al que pareces tener tanto afecto. Y espero que puedas entender por qué es que no quiero tener absolutamente nada que ver con él, ya sea que exista o no. Simplemente, no comparto sus valores. Los encuentro literalmente inhumanos.

Así que realmente no me importa lo que él tenga que decir acerca de nada. Y si viniera bajando desde el Cielo en este mismo momento en un par de botas con clavos, blandiendo el Libro de los Jueces en mi cara, simplemente le diría lo que le digo a cada idiota evangelista con el que me encuentro: “No, gracias. No estoy interesado en tu falsa salvación. Prefiero condenarme. Ahora esfúmate, que tengo que cometer algunos pecados”.

Comentarios»

1. sebastián - 31 marzo 2008

Impresionante lo de Pat Condell, a medida que avanzaba en la lectura parecía que me estubiese leyendo la mente, ja ja.
Por suerte cada vez hay mas gente con la mente clara que no le interesa ser parte de una ficción.

2. alquimista78 - 31 marzo 2008

jajjaa, tal cual Sebastián, Bienvenido!!!

3. chichilo - 19 agosto 2008

muy bueno mira lo q encontre navegando


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